Violín

Nahia Gómez-Profesora de ViolínEs un hecho bien conocido que tocar el violín es una de las tareas más exigentes que «homo sapiens» se ha propuesto dominar. Para empezar, hay que superar la simetría que tenemos instalada en nuestro cerebro.  O, para ir aproximándonos al asunto desde otra perspectiva, la habilidad de coordinar las notas que se tocan sobre el violín con la izquierda, y de tirar arco con la derecha, representa para nuestro cerebro un esfuerzo considerable, lo que implica ejercicios complicados precisamente para desarrollar esta comprensión y -además indispensable- para lograr eventualmente su total automatización.

El camino es totalmente diferente con un niño: debe divertirse, aún si suena a truenos. Precisamente, la gente adulta es más exigente, quieren obtener satisfacciones y no sufrir frustraciones, y por ello es mejor tratar el problema como si de gimnasia se tratara. Entrenar al cuerpo y los músculos involucrados, con ejercicios físicos y explicarles que este es el camino más rápido hacia la meta deseada. ¡Porque resulta que esa es la verdad!

Dado que la variedad en la especie humana es infinita, no se pueden establecer reglas rígidas. Si una persona es feliz tocando -aún cuando suene a truenos- dejémosla ser feliz y ayudémosla a superarse gradualmente. Una consecuencia positiva de alumnos que empiezan tarde en la vida es que se dan cuenta de los obstáculos que deben vencer, y si tienen hijos, harán lo necesario para que éstos empiecen más temprano. Y esto es eminentemente positivo.

Profesora curso 2019-20 : Nahia Gómez